Illustration: Das Mulingula Vorlesese-Team
Sprecher Deutsch: Timo Matzolleck
Übersetzerin und Sprecherin Spanisch: Sandra Ramírez Serna
© Mulingula e.V., lizensiert unter CC BY-NC-ND 4.0
Eine Fabel aus Asien
Früher, als fast noch alle Tiere frei herumliefen und erst wenige von ihnen bei den Menschen wohnten, lebten im Haus eines Gelehrten ein Hund und eine Katze.
Eines Tages hatte der Gelehrte einen frisch gebackenen Kuchen geschenkt bekommen.
Da er für ein paar Stunden das Haus verlassen musste, stellte er ihn zur Sicherheit auf ein Brett, das an der Wand hing.
Hace tiempo, cuando casi todos los animales andaban sueltos y solo unos pocos habitaban con los humanos, un perro y un gato vivían en la casa de un erudito.
Un día el erudito recibió de regalo un pastel recién horneado.
Como tenía que salir de casa por unas horas, lo puso a salvo en una repisa que colgaba de la pared.
Die Katze hatte den Gelehrten aufmerksam beobachtet, und kaum war dieser zur Tür hinaus, sprang sie auf den Korbsessel, der am Fenster stand, von dort auf den Tisch, und von dort wagte sie den weiten Sprung auf das Brett.
Der Nagel, der das Brett mit einem Bambusgeflecht nur notdürftig verband, war diesem Ansturm nicht gewachsen. Polternd stürzte das Brett mit dem Kuchen und der Katze zu Boden.
Der Hund hatte sich schläfrig in der Sonne ausgestreckt und auf die Rückkehr seines Herrn gewartet.
El gato había observado al erudito con atención, y apenas él salió por la puerta, saltó a la silla de mimbre que estaba junto a la ventana,
de allí a la mesa y desde allí se atrevió a dar un salto largo hacia la repisa.
El clavo, que provisionalmente sostenía la repisa con un trenzado de bambú, no resistió este asalto. La repisa cayó estrepitosamente al suelo junto con el pastel y el gato.
El perro somnoliento, se había tendido al sol y esperaba el regreso de su amo.
Bei dem plötzlichen Getöse fuhr er erschreckt auf und sauste in das Zimmer.
Als er den wohl duftenden Kuchen in den Fängen der Katze sah, sprang er auf sie zu und wollte ihn ihr entreißen.
Die Katze wehrte sich fauchend und verpasste ihrem Hausgenossen einen kräftigen Schlag auf die Nase.
Der Hund jaulte auf.
Ante el estrépito repentino, reaccionó asustado y corrió hacia la habitación.
Cuando vio el apetitoso pastel en las garras del gato, se lanzó hacia él tratando de arrebatárselo.
El gato se defendió gruñendo y le dio un fuerte golpe en el hocico a su compañero de casa.
El perro gimió.
Ein Affe turnte gerade über die Gartenmauer und blickte neugierig zum Fenster hinein.
„Warum streitet ihr zwei euch bei einem so herrlichen Wetter?“ fragte er belustigt.
Der Hund bellte wütend: „Diese nichtsnutzige diebische Katze hat unserem Herrn seinen Kuchen stibitzt!“
„Was geht dich das an?“ maunzte die Katze böse. „Während du faul in der Sonne gedöst hast, habe ich mich sehr geplagt. Ich habe mir den Kuchen mühsam verdient!“
„Unverschämtes, eigennütziges Biest“, knurrte der Hund, „glaubst du, du kannst den Kuchen allein essen? Er gehört unserem Herrn, ich habe also auch ein Anrecht darauf.“
Un mono que estaba trepando sobre el muro del jardín miró curioso a través de la ventana.
—¿Por qué pelean ustedes dos con este clima tan maravilloso? —preguntó burlándose.
El perro ladró furioso: —¡Ese gato inútil, ladrón, le ha robado a nuestro amo su pastel.
—¿Qué te importa? —maulló el gato enojado—. Mientras tú perezoso en el sol dormitabas, yo me esforcé mucho. ¡Me gané el pastel con mucho trabajo!
—Criatura desvergonzada, interesada —gruño el perro—, ¿crees que puedes comerte el pastel solo? Le pertenece a nuestro amo, yo también tengo derecho a él.
„Hört auf zu streiten!“ sagte der Affe. „Ist der Kuchen nicht groß genug für euch beide? Ich sehe dort auf dem Tisch eine Waage stehen. Ich werde euch die Beute in zwei gleiche Stücke teilen.“
Die Katze und der Hund waren damit einverstanden.
—¡Dejen de pelear! —dijo el mono—. ¿No es el pastel lo suficientemente grande para ambos?Veo que ahí en la mesa hay una balanza. Les voy a repartir el botín en dos partes iguales.
El gato y el perro estuvieron de acuerdo con eso.
Aufgeregt verfolgten sie, wie der Affe den Kuchen durchbrach und die eine Hälfte auf die eine, die zweite Hälfte auf die andere Waagschale legte. Die eine Waagschale plumpste hinunter.
„Das Stück ist wohl etwas zu schwer“, meinte der Affe mit ernsthafter Miene, bröckelte ein paar Krumen davon ab und steckte sie genüsslich in den Mund.
Hund und Katze sahen erwartungsvoll zu, wie sich die Schale langsam wieder hob. „Jetzt ist es gut!“ rief der Hund.
Emocionados, observaron cómo el mono partió el pastel y puso una mitad en un platillo de la balanza, la segunda mitad en el otro. El platillo se hundió de un lado.
—Este pedazo parece algo pesado —comentó el mono con un gesto serio, desmenuzó unas migajas y se las metió en la boca con placer.
El perro y el gato observaron con expectativa cómo el platillo se elevaba lentamente. —¡Ya está bien! —exclamó el perro.
„Nein!“ sagte der Affe streng. „Das Kuchenstück ist noch etwas zu schwer. Man soll mir nicht nachsagen, dass ich ein ungerechter Richter bin.“
Mit diesen Worten brach er noch ein kleines Stück von dem Kuchen ab, und ließ es in seinen Mund wandern.
Aber er hatte zu viel genommen, denn jetzt sank die andere Waagschale hinunter.
Der Affe murmelte ein paar unverständliche Worte und begann von dem zweiten Stück Krümel für Krümel abzubrechen und behaglich in den Mund zu schieben, bis die beiden Waagschalen sich nach und nach wieder näherten.
—!No! —dijo el mono con severidad—. El pedazo de pastel está todavía algo pesado. No quiero que digan que soy un juez injusto.
Con esas palabras cortó un trozo pequeño más del pastel y se lo llevó a la boca.
Pero él había cogido demasiado, pues ahora se hundía el otro platillo de la balanza.
El mono murmuró una palabras incomprensibles y comenzó a desmenuzar el segundo trozo migaja a migaja, introduciéndolas agradablemente en su boca, hasta que los dos platillos de la balanza empezaron a acercarse poco a poco.
Im letzten Augenblick nahm er nochmals zu viel von dem größeren Kuchenstück, so dass dieses jetzt kleiner wurde als das andere und die Waagschale sich hob.
Er musste seine Arbeit von neuem beginnen.
Dieser Vorgang wiederholte sich so lange, bis eine Waagschale schließlich ganz leer war und auf der anderen nur noch ein Stückchen lag.
En el último momento, cogió de nuevo demasiado del trozo de pastel más grande, así que este ahora se hizo más pequeño que el otro y el platillo de la balanza se elevó.
Tuvo que empezar su trabajo de nuevo.
Ese proceso se repitió hasta que finalmente, un platillo de la balanza quedó completamente vacío y en el otro solo quedó un pedacito.
Da wurde er böse und schimpfte mit dem Hund und der Katze: „Wegen solch einer lächerlichen Kleinigkeit zankt ihr euch und bemüht mich als Schiedsrichter? Ihr sollt euch schämen! Damit nun endgültig Frieden herrscht, esse ich das Kuchenstückchen selber auf.“
Er steckte auch noch den letzten Happen in seinen Mund und schwang sich aus dem Fenster. Der Hund und die Katze sahen ihm verdutzt nach.
Entonces se enojó y regaño al perro y al gato: —¿Por una tontería tan ridícula se pelean y me utilizan como árbitro? ¡Deberían avergonzarse! Para que finalmente reine la paz, voy a comer yo mismo el pedacito de pastel.
Él se metió también el último bocado en su boca y se lanzó por la ventana. El perro y el gato fueron a verlo desconcertados.
„Das hast du nun davon!“ fauchte die Katze. „Warum bist du auch so geizig gewesen“, knurrte der Hund und trottete zurück an seinen Sonnenplatz.
„Man kann sich auf niemanden mehr verlassen“, brummte er und schlief wieder ein.
—¡Eso te pasa! —bufó el gato. —¿Por qué tuviste que ser tan tacaño? —gruño el perro y regreso lentamente a su lugar soleado—.
—No se puede confiar en nadie —refunfuñó y se volvió a dormir.